Cisco García – MADERO CUBERO

Es el primero de terapia avanzada y fabricación no industrial autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y pionero en Europa

Una caída mientras practicaba snowboard volteó para siempre la vida de Cisco García en diciembre de 2015. Desde entonces este cordobés de 39 años ha sido todo un ejemplo de superación para quienes como él han sufrido lesiones medulares graves y a los que una nueva terapia del Hospital Puerta de Hierro de la Comunidad de Madrid deja ahora un resquicio para la esperanza.

«Las expectativas las tengo muy claras», afirma en conversación telefónica con este periódico en un tono de voz que desborda optimismo. «La gran mayoría de pacientes han tenido mejoras a nivel de sensibilidad y de control de esfínteres. Algunos, también, mejoras de movilidad, pero son los menos. Soy consciente de que las mejoras, probablemente, sean poquitas. Pero cualquier cosita pequeña para nosotros es muy importante», subraya.

Cisco García es uno de los primeros 40 pacientes a los que el próximo mes de junio se les habrá administrado el tratamiento NC1, indicado para «lesiones traumáticas de la médula dorsal o región lumbar y clínicamente incompletas». Según precisan en la Consejería de Sanidad de Madrid, se trata de un fármaco pionero en Europa, desarrollado de forma íntegra en el Puerta de Hierro y el «primero de terapia avanzada y fabricación no industrial autorizado para uso hospitalario autorizado por la Agencia Española de Medicamentos».

«Es un gran avance, sobre todo porque sienta la base de avances ulteriores: es decir, estos pacientes, si un día consiguen no sondarse, si consiguen tener mucho menos dolor, ya no digamos si consiguen mayor sensibilidad o algo de movimiento… Todo eso para estos pacientes es un mundo porque es eso o nada», explica el doctor Gregorio Rodríguez-Boto, jefe de Neurocirugía en el hospital público ubicado en Majadahonda.

¿Y hay alguna posibilidad de que puedan llegar a andar algún día? «Desgraciadamente, no. Ya nos gustaría, pero aunque durante la fase de ensayo se vieron mejorías evidentes no fueron para volver a caminar. Tampoco tenemos una seguridad absoluta de si el efecto se mantiene con el tiempo», reconoce.

El nuevo tratamiento consiste en la extracción de células madre mesenquimales del propio paciente que son tratadas en un laboratorio -la Sala Blanca- para elaborar un fármaco personalizado. Posteriormente se le inyectan dos dosis en el líquido cefalorraquídeo o en el lugar exacto de la lesión con tres meses de diferencia.

«Es un medicamento que tiene seguridad muy alta, no hemos observado ninguna complicación ni ningún efecto secundario y esto nos da mucha tranquilidad», apunta Rodríguez-Boto. «Más adelante se verá si hay beneficio y la indicación se puede ampliar, por ejemplo, a las lesiones cervicales y a las lesiones medulares completas», agrega.

Cisco García.KIKO SIMEÓN

OBJETIVO: 80 PACIENTES AL AÑO

La administración del NC1 comenzó en junio de 2021 y ya han recibido la primera dosis 17 pacientes -nueve de Madrid y el resto procedentes de otras comunidades-, de los cuales 12 cuentan ya con la pauta completa. Para el primer año está autorizado su uso en 40 personas y, «si va todo bien», que es algo que se determinará en junio de 2023 cuando se evalúen los resultados, el objetivo es ampliarlo a 80 anuales.

El «alma mater» de esta innovadora terapia fue el doctor Jesús Vaquero, fallecido en 2020, que dedicó más de 25 años de su vida a la investigación y desarrollo clínico de la misma. «El gran salto se produjo en 2019, cuando la Agencia Española de Medicamento dio la autorización. Después la pandemia paralizó todo por completo y, por fin, el año pasado pudimos iniciar el tratamiento», señala su sucesor al frente del servicio de Neurocirugía del Hospital Puerta de Hierro.

El legado que dejó podrá mejorar la calidad de vida de personas como Cisco García, que con permiso de su realismo sueña con poder levantarse de su silla de ruedas y subir 20 escalones agarrándose a una barandilla para no tener que superar las barreras físicas arrastrándose por el suelo. Pero mientras tanto sigue entrenando al tenis con el objetivo de ir a los Juegos Paralímpicos de París en 2024, espera la llegada de su segundo hijo -Álvaro- en junio y, tras el éxito de ventas de Irrompible, trabaja en un nuevo libro sobre la historia con quien ha sido su gran apoyo, su mujer Raquel.

«Ella lo puso todo muy fácil, porque es médico de profesión y eso ayudó mucho a que no viera las cosas como una gran desgracia. Nunca me hizo ver que estuviera por pena», asegura. Y antes de colgar confiesa que, tras haberse estrenado como como colaborador de La Hora de TVE, le haría mucha ilusión ir al concurso televisivo Tu cara me suena. Pues ahí queda eso.

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